En el marco del 1º de mayo, Día Internacional de la Clase Trabajadora, hemos decidido elaborar este breve posicionamiento como un mensaje con perspectiva a futuro y no tanto focalizado en la coyuntura.
Transitando ya el tercer año de gestión libertaria, los datos macroeconómicos son cada vez más preocupantes. La caída de la actividad económica se profundiza, los malabares para llenar la olla y el tener varios empleos para llegar a fin de mes están naturalizados. Mientras la Canasta de consumos mínimos medida por ATE Indec ronda los $2,5 millones, el 70% de los hogares argentinos no alcanza a juntar ingresos por más de $2,1 millones. La bandera de la reducción de la inflación se cayó hace tiempo y lleva 11 meses subiendo a ritmo constante. A marzo de 2026, Milei tiene más inflación anual que la que tuvieron otros gobiernos años atrás, pero con la implementación de un plan económico y social que recoge lo peor del menemismo.
Recortes y despidos, ajustes, privatizaciones, venta de patrimonio público y paralización de la obra pública que se traducen en pérdida de derechos efectivos del día a día, en peores condiciones de vida, mayor malestar social y ampliación de la brecha de desigualdad entre los que menos tienen y los que más, mientras -en paralelo- el ministro rey de la timba financiera continúa tomando deuda externa. ¿A dónde van todos esos recursos que nos están privando y que son el producto de nuestro sacrificio como clase trabajadora?
Si en los noventa el menemismo reformó la Constitución nacional para provincializar los recursos naturales y favorecer el saqueo por parte de las empresas transnacionales, hoy Milei elimina directamente las pocas leyes protectoras como la de Glaciares o de Manejo del Fuego para que les resulte aún más fácil hacerlo. Si el menemismo transfirió la salud y la educación a las provincias sin asignar los correspondientes recursos y generando mayor desigualdad en la cobertura de dichos derechos, Milei elimina programas nacionales, desfinancia los últimos efectores de salud bajo órbita nacional y reduce el presupuesto destinado a la ciencia y la educación universitaria para favorecer la fuga de cerebros y la pérdida de soberanía. Si el menemismo abrió la puerta a la precarización laboral en nuestro país, Milei directamente instauró una reforma laboral que borra la mayoría de los derechos conquistados en el último siglo, dictando una virtual sentencia de muerte para el cada vez más pequeño sector de trabajadores registrados que todavía existe.
La ola golpea a todos los sectores. En el rubro bancario, los despidos por goteo siguen dándose sin ningún tipo de resistencia por parte del gremio mayoritario; el avance de la IA agrava el futuro de esta situación y, más allá de los grandes discursos, la realidad es que nuestros salarios pierden cada vez más capacidad adquisitiva en comparación con años anteriores. Mucho peor es el escenario para aquellos que están por jubilarse, donde los haberes jubilatorios son menos de la mitad de los salarios de los trabajadores activos, convirtiéndose esto en el gran motivo para que muchos compañeros y compañeras terminen aceptando retiros voluntarios que benefician principalmente a los bancos.
En este contexto de una crisis que pareciera no terminar de expresarse nunca, se destapa la olla de corrupción libertaria con funcionarios y soldaditos de rangos menores que, tras el discurso de la destrucción del Estado y las alabanzas al sector privado, en realidad se enriquecen con la nuestra, mientras gran parte de nuestro pueblo camina en el filo de la desesperación sin saber cómo llegar a fin de mes. Desde SITEBA reafirmamos que la corrupción no se explica en base a casos aislados, sino que es parte necesaria para el funcionamiento de este modelo de gobierno en el cual los funcionarios no gobiernan para nuestros intereses sino que son gerentes del saqueo de nuestro país, en favor de las grandes empresas transnacionales y el capital financiero especulativo que financian sus campañas electorales.
Para colmo y como si no alcanzara con el papelón mundial que hacemos con el presidente actual, ya aparecen algunos vivos -y vividores- de la política con la gran idea de importar desde Miami algún candidato millonario mesiánico a “presidante”, que mucho sabrá de shows y aviones privados pero poco de las necesidades de nuestro pueblo.
Ante este preocupante contexto, retomamos las propuestas construidas y difundidas en conjunto desde el Frente de Gremios Estatales y Empresas Públicas: es urgentemente necesario que de cara a 2027 y para los próximos años, los trabajadores tengamos un proyecto de país verdaderamente alternativo, donde no seamos la carne de cañón y mano de obra de un nuevo puñado de empresarios que hable por nosotros y luego termine gerenciando el saqueo y la pobreza, sino en el cual seamos verdaderos hacedores de un destino distinto. No hay Argentina posible si continuamos con este modelo extractivista y neo-colonial que exprime nuestros suelos y a nuestra clase trabajadora para generar increíbles ganancias que rápidamente engordan bolsillos en el exterior mientras nos queda tierra arrasada y millones de compatriotas con hambre y sin futuro.
¡Lucha en las calles, debate y organización democrática para construir una Argentina justa, soberana y para las amplias mayorías!
Jueves 30 de abril de 2026.
