EL BANCO NACIÓN NO SE VENDE ¡SE DEFIENDE!

Ante la insistencia del Gobierno de Milei y Macri en privatizar el Banco Nación convirtiéndolo en una Sociedad Anónima, amparándose en el nefasto DNU 70/2023, desde SITEBA sostenemos la defensa irrestricta del carácter público de esta histórica institución.

Recordemos que el Banco Nación es un ente autárquico que genera ganancias y aporta todos los años una parte de sus utilidades al Tesoro Nacional. A su vez, despliega políticas de financiamiento para emprendedores y pymes, al tiempo que tiene más de 700 sucursales a lo largo y ancho de todo el país, lo que le otorga un rol fundamental de cara a las economías regionales. Privatizar el BNA implica la pérdida de recursos para el Estado así como también un nuevo zarpazo por parte de las garras del capital financiero, que sólo prioriza sus ganancias y nada le importa el desarrollo productivo de nuestro país.

Desde que el Gobierno Nacional lanzó el mega DNU y luego la caída “Ley Omnibus”, los trabajadores y trabajadoras del Banco Nación -junto a otros sectores de la sociedad- vienen realizando acciones en todo el país rechazando los intentos de privatizar el banco, reafirmando así la voluntad de lucha de quienes sostienen día a día la banca pública.

En este contexto, hoy estaremos presentes en el acto que se llevará a cabo en las puertas de su Sede Central a las 16 hs, gritando bien fuerte que el Banco Nación no se vende, ¡se defiende!

CAMINO AL PARO NACIONAL DEL 24 DE ENERO

En el marco del Paro General nacional convocado por la CGT y las CTA para el 24 de enero, desde SITEBA ratificamos nuestra plena adhesión al mismo y convocamos a todos los trabajadores y trabajadoras bancarias a participar en la movilización al Congreso nacional a partir del mediodía.

A través del mega DNU 70/23, la “Ley Ómnibus” y el “protocolo anti-protesta”, el gobierno de Milei y Macri pretenden arrasar con nuestros derechos y entregar nuestra soberanía privatizando empresas públicas, vendiendo tierras a extranjeros y eliminando toda capacidad regulatoria y de contención del Estado.

Nadie conoce quién redactó el DNU ni la Ley Ómnibus, pero sus beneficiarios están a la vista: los mismos grupos económicos -bancos, petroleras, cerealeras, mineras, terratenientes, multinacionales- que vienen ganando fortunas hace años. Mientras tanto, el ajuste que supuestamente es tan necesario, se descarga únicamente sobre las espaldas del pueblo trabajador.

Como representantes del gremio bancario, debemos alertar que la reforma laboral y las privatizaciones implicarán un grave perjuicio para nuestro sector. Los despidos se dispararán en todo el país si avanzan con la privatización del Banco Nación y la flexibilización y la plurifunción serán la norma en los demás espacios de trabajo. No lo permitiremos.

Entendemos que el Paro del 24 de enero no es un hecho en sí mismo, sino el inicio de un plan de lucha que tendrá como principal objetivo voltear el mega DNU y la Ley Ómnibus, para luego torcerle el brazo al Gobierno con el fin de imponer una agenda política que contemple las necesidades e intereses del pueblo trabajador por sobre las ambiciones de quienes pretenden quedarse con nuestro país, sus riquezas y nuestro futuro.

El miércoles 24 de enero, ¡todos y todas a las calles!

UNA BOLA DE NIEVE CONTRA LOS INTERESES NACIONALES

Expresamos nuestro repudio ante la propuesta del legislador porteño “libertario”, Ramiro Marra, de privatizar el Banco Ciudad junto a otras empresas del Estado porteño, en el marco de una copia barata de la “Ley Omnibus” que Milei presentó hace pocos días ante el Congreso Nacional.

Este legislador, en los dos años que lleva de mandato, ha presentado menos de 30 proyectos de ley demostrando así su escasa vocación de trabajar. Sin embargo, decide atacar al Banco Ciudad y con ello a sus miles de trabajadores y trabajadoras que día a día brindan un servicio de calidad y a los cientos de miles de usuarios que se benefician con esta histórica institución.

En menos de un mes, ha quedado claro que el gobierno de Milei, Macri y sus seguidores no sólo son los principales garantes de los privilegios de la casta, sino que además pretenden destruir la estructura productiva nacional, desmantelar el Estado en sus principales funciones, privatizar el patrimonio público y reformar las condiciones laborales para transferir porciones gigantescas de riqueza desde los trabajadores hacia los sectores concentrados de la economía.

La pérdida de soberanía nacional y la sumisión a los intereses de las transnacionales es el objetivo final. Es en este plan que buscan generar un hiperinflación que licúe el valor de la moneda y abra las puertas a la dolarización con la consecuente eliminación del Banco Central. Otra muestra de su desprecio por la soberanía financiera es la reciente incorporación del Banco Nación a la lista de empresas e instituciones públicas a privatizar, omitiendo que esta entidad autárquica dispone de más de 700 sucursales en todo el país y también es superavitaria, es decir que no le cuesta al Estado sino que le genera ingresos. El objetivo es que los cientos de millones de dólares de superávit del Banco queden en manos de un puñado de banqueros amigos del poder.

La clase trabajadora y el pueblo entero está dándose cuenta de cuáles son los verdaderos intereses de Milei. No hay futuro si avanza con sus propuestas, por eso los cacerolazos espontáneos y la masiva movilización a Tribunales del 27 de diciembre.

Ahora caminamos hacia el Paro General del 24 de enero y creemos que en estas semanas que restan debemos luchar en unidad y profundizar los debates sobre cómo organizarnos y salir a la calle. Por eso, sostenemos nuestro llamado al sindicato mayoritario para realizar asambleas conjuntas y plenarios de Delegados, que nos permitan canalizar la voluntad de lucha de los bancarios y bancarias ante este ataque feroz a nuestro gremio y los intereses del país en su conjunto.

CRÓNICA DE UNA DOLARIZACIÓN ANUNCIADA

El gobierno de Milei busca la hiperinflación. A pesar de que dicen querer contener la inflación y evitar una híper, las medidas tomadas apuntan directamente a reventar la economía.

Es sabido que una devaluación de más del 100% destruye la capacidad adquisitiva de la clase media y los sectores populares, lo cual es aún más trágico en un país con un 45% de pobreza. Si a eso se le suman el aumento en los combustibles y las promesas de eliminar subsidios al transporte y a diversos servicios, el aumento de la inflación y la pobreza estará garantizado. El mismo Gobierno espera valores inflacionarios en torno al 20% para enero y diversos sectores ya están hablando de un 1% diario.

Despidos, aumento del costo de vida y congelamiento del consumo es una receta que sólo produce inflación e incertidumbre económica, lo cual siempre dispara la especulación en los precios, en un desesperado intento de los patrones por asegurar niveles de ganancia.

Los sectores al frente del Gobierno pretenden que entremos en la discusión de los aumentos de emergencia y la apertura de paritarias libres de manera urgente ¿Cómo podríamos discutir paritarias en este contexto, sin caer en una espiral de aumentos salariales y los consiguientes aumentos de precios? Peor aún, ¿cómo harían las Pymes para pagar sueldos acordes al creciente costo de vida, si el Gobierno busca desincentivar la producción y fomenta la importación? En nuestra lucha por sobrevivir, el riesgo de terminar hundiéndonos colectivamente es cada vez más grande.

Para colmo, la amenaza de reinstalar el Impuesto a las Ganancias implica un nuevo golpe al bolsillo de los trabajadores y trabajadoras bancarias, derribando una conquista que costó muchos años de lucha. Mientras tanto, no hay ninguna medida del Gobierno que toque las ganancias reales, que son las que tienen los bancos.

Así, Milei y Macri buscan disparar la inflación mensual, pulverizando nuestro poder adquisitivo, abaratando el costo de nuestra mano de obra y principalmente, licuando el valor de la moneda para llevarnos a una hiperinflación como la de fines de los años ochenta. Con un peso argentino simbólico, el camino para una dolarización “obligatoria” como la concretada por Cavallo estaría ya marcado. Lo peor de todo es que esta receta ya se aplicó en nuestro país y sus efectos -que aún sufrimos- son bien conocidos por todos.

Entonces se vuelve urgente mantener los subsidios, reorientándolos en base a la capacidad adquisitiva y patrimonial de las personas. Al mismo tiempo, el ajuste fiscal debe caer sobre los sectores económicos concentrados: los especuladores del agro, el sistema financiero, las mineras y petroleras, entre otros. Es mentira que no hay plata. Los recursos están, sólo que los acumulan los mismos que vienen ganando hace años y que hoy festejan todas las medidas de Milei y la casta.

Desde SITEBA estamos convencidos de que es momento de unificar las luchas y los debates, por eso llamamos al sindicato mayoritario a realizar asambleas conjuntas y plenarios de Delegados en todos los bancos para concientizar a los compañeros y compañeras sobre los graves riesgos a los que nos enfrentamos y poder construir unidad en el marco de las luchas que se avecinan.