QUE EL COSTO POLÍTICO SEA ALTO

Desde SITEBA repudiamos el veto de Milei a la reforma previsional aprobada, como también la compra-venta de votos de diputados traidores que buscan mantener sus privilegios. Sin embargo, entendemos que la etapa histórica exige tomar acciones en consecuencia y por eso debemos profundizar el camino de la lucha de los jubilados y jubiladas, acompañando sus acciones y avanzando en el escrache a quienes no sólo traicionan el mandato popular sino que condenan a la miseria y muerte a millones de trabajadores y trabajadoras. 

El veto de Milei a la reforma de la movilidad jubilatoria es un nuevo capítulo en el brutal y constante maltrato que sufren los jubilados y jubiladas de nuestro país. Con diversos argumentos, las distintas gestiones políticas de los últimos años se han encargado de consolidar en la pobreza a millones de personas mayores.

Si bien es cierto que muchos trabajadores y trabajadoras han podido acceder a una jubilación gracias a las moratorias impulsadas por el Kirchnerismo, lo cierto es que sus ingresos nunca lograron cubrir las necesidades básicas de la población mayor. La llegada de gobiernos conservadores de derecha sólo agravaron esta situación, hundiéndolos aún más en la pobreza. 

Durante el gobierno de Macri, la rebaja en los haberes jubilatorios fue del 18%. Luego, durante la suspensión de la movilidad en 2020, hubo una pérdida del 9% para las jubilaciones mayores a la mínima, pero la verdadera debacle comienza en 2022 cuando el Congreso ratificó el acuerdo para pagar la ilegal y fraudulenta deuda contraída por el gobierno anterior con el FMI. A partir de allí y hasta el final del gobierno de Alberto Fernández, la rebaja en los haberes jubilatorios fue del 37%. El actual gobierno de Milei profundizó brutalmente esta tendencia en el 1er trimestre de gestión y hoy, en pocos meses, sufren una nueva rebaja de haberes de casi el 30%.

Así, más del 60% de los jubilados cobrando una jubilación mínima de $234.000 mientras la canasta de consumos básicos superaba ya en marzo los $700.000, es el contexto en que se planteó el burdo debate por un incremento de $15.000 que permitiese cubrir algo de los ingresos perdidos por la nueva fórmula de movilidad establecida a principios de año.

Según el propio Milei, entregar $15.000 por jubilado ponía en jaque el equilibrio fiscal. No lo jaqueaban los miles de millones que se llevan los empresarios amigos como Galperín o el pago de la deuda al FMI, sino los ingresos miserables que debería recibir uno de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad y que, además, tiene como principal destino el consumo interno y por consiguiente, moviliza la producción y el comercio nacional.

Es importante destacar que esta decisión no es casual o de coyuntura política, sino que responde a uno de los pilares ideológicos fundamentales que sostiene la verdadera casta de ricos y patrones que está en el poder. Para este sector, los jubilados son solamente un gasto y como tal, deben ser “recortados”. Para el capital, lo que no produce no sirve y es por eso que pretenden elevar la edad jubilatoria. A su vez, quienes no tuvieron la posibilidad de aportar a lo largo de su actividad laboral, tampoco merecerían percibir una jubilación. Así, invierten la carga culpabilizando a los trabajadores y trabajadoras, cuando la responsabilidad de realizar los aportes jubilatorios corresponde a los patrones, quienes en realidad prefirieron mantenerlos en la informalidad laboral y apropiarse de sus aportes.

La casta de los diputados macristas y radicales comió asado con Milei para celebrar el ajuste, mientras los jubilados caceroleaban por no tener para comer. ¿Cuál es el costo político de estos sucesos? Claramente, la sociedad entendió que los jubilados y jubiladas están siendo carne de cañón de este ajuste. La escena se vuelve dantesca, mientras la dirigencia política espera con excesiva paciencia a que el Gobierno nacional “choque la calesita” como si no fuésemos millones de trabajadoras y trabajadores quienes estamos arriba de ella. 

NO A LA LEY BASES

Los trabajadores y trabajadoras bancarias que nos organizamos en SITEBA saldremos a la calle, junto a la CTA Autónoma, para que los senadores y senadoras entiendan que nuestro pueblo no está dispuesto a permitirles que rematen nuestro país.

A pesar de su discurso anti-casta, Milei está recurriendo a los senadores más casta de todos para conseguir los votos que le permitan sacar esta ley hecha a la medida de las necesidades de las grandes corporaciones. Siguiendo el camino de Menem en los noventa, pretende reflotar el proyecto político-económico de la última dictadura. Más ajuste, pobreza, desocupación y represión, menos soberanía, democracia y futuro para nosotros y nuestros hijos.

La Ley Bases viene a arrasar nuestros derechos laborales y destruir definitivamente lo que queda de la industria nacional, en favor de las grandes empresas transnacionales que saquean nuestro suelo y se llevan todo al exterior. Por todo esto, nos encontraremos frente al Congreso de la Nación porque ¡la Patria no se vende, se defiende!

EN DEFENSA DEL BANCO NACIÓN DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

En el día de hoy estaremos presentando ante el Congreso de la Nación las firmas recolectadas en el marco de la campaña que trabajadores y trabajadoras del Banco Nación lanzaron para impedir su privatización.

El gobierno de Milei dejó en claro a través del inconstitucional DNU 70/23 y luego con la fallida Ley Ómnibus y el actual proyecto de Ley Bases, que pretende privatizar una larga lista de empresas públicas, entre las que se encuentra el Banco Nación de la República Argentina. Ante esto, sus trabajadores decidieron impulsar una campaña para juntar un millón de firmas de la ciudadanía en defensa de la institución y para acompañar un proyecto de ley que buscará establecer que el Banco no pueda ser privatizado ni convertido en Sociedad Anónima.

En este contexto y junto a organizaciones sindicales y sociales hermanas, desde SITEBA hemos sido parte de la campaña de visibilización de esta problemática poniendo mesas de recolección de firmas en distintos puntos de nuestro país, como Neuquén, Tucumán, Córdoba, Jujuy y la Capital Federal. Allí, además de juntar firmas, se buscó informar a las personas sobre la importancia de defender la banca pública, derogar la Ley de Entidades Financieras heredada de la última dictadura cívico-militar y ponerle un freno a la ofensiva de Milei y sus empresarios amigos, que pretenden quedarse con el patrimonio público.

La entrega del millón de firmas es un paso más en este camino de resistencia que nuestro pueblo está transitando cada vez con más fuerza, contra el ajuste y la imposición de un proyecto de país elitista, empobrecedor, negacionista y regido por los intereses de los capitales extranjeros. La lucha sigue y el próximo martes 30 de abril estaremos nuevamente frente al Congreso junto al Frente de Gremios y Empresas Estatales para continuar visibilizando la importancia de un Estado activo, soberano y eficaz.

ESTE 24 DE MARZO, MÁS QUE NUNCA, TODOS Y TODAS A OCUPAR LAS CALLES

Con cada medida que toma, el Gobierno de Milei demuestra que su horizonte político es retomar el proyecto socio-económico inconcluso de la última dictadura cívico-militar de 1976.

La destrucción del Estado, la liberalización de la economía para aniquilar definitivamente la industria nacional, el fomento a la timba financiera y la quita de derechos a la clase trabajadora no configuran un modelo novedoso, sino más bien un reflote de aquellas políticas que a sangre, fuego y terror estatal las clases dominantes impusieron tras el último golpe militar. 

El pueblo es cada día más pobre y las persianas de los comercios y fábricas vuelven a bajarse. Mientras tanto, “el mercado” -es decir, los grupos de poder que manejan la economía y sostienen a Milei- festeja y se llena aún más los bolsillos. 

Sin embargo, este proyecto no se limita a lo económico: el objetivo final es reconfigurar las cabezas de nuestros hijos e hijas, alterar el sentido común y romper definitivamente con la lógica solidaria y cooperativa de nuestro pueblo. El “sálvese quien pueda” -aunque siempre se salven los mismos-, el “pisar cabezas” en pos del beneficio propio, el “cuidar la quinta propia” aunque nuestro hermano sufra. El individuo por sobre todo, para que no podamos reaccionar colectivamente. 

En un hecho inaudito en la historia democrática nacional, el Gobierno niega el genocidio de la última dictadura y reivindica las prácticas de terror. Sus discursos de odio legitiman y envalentonan el accionar de las nuevas bandas de monstruos que comienzan a operar en nuestro país, como en el nefasto ataque a una integrante de la agrupación H.I.J.O.S. ocurrido a días de cumplirse un nuevo aniversario del golpe de Estado.

Nosotros, trabajadores y trabajadoras bancarias, tenemos memoria. Seguiremos en las calles, exigiendo Justicia por los 30.000 compañeros y compañeras detenidas-desaparecidas y la apertura de los archivos de la última dictadura. Pero también estaremos en las calles luchando para terminar con este modelo de saqueo y muerte, por una Argentina en donde los derechos sean para todos y la justicia social y la igualdad no sean meras consignas sino una realidad.

TODOS SOMOS TÉLAM

Desde nuestro Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de Entidades Bancarias y Financieras -SITEBA- rechazamos rotundamente el cierre de la Agencia Télam que impulsa el gobierno de Milei y Macri, y queremos acercar nuestra máxima solidaridad con los compañeros y compañeras que allí se desempeñan.

Más allá de la defensa irrestricta de los cientos de puestos laborales en un contexto de crisis socioeconómica sin precedentes, la defensa de Télam implica garantizar el derecho de nuestra sociedad al acceso a la información y el derecho fundamental de expresión.

Tras los falsos argumentos de costos y pérdidas que despliega Milei y su gobierno de empresarios, lo que se despliega es una nueva política para profundizar la concentración de los medios de comunicación en los mismos oligopolios de siempre. En la batalla cultural que llevan adelante, pretenden limitar al máximo los canales de información y comunicación públicos para modelar -aún más- con sus empresas el sentido común de las mayorías populares y hacer pasar sus intereses como si fueran los nuestros.

Así como cuando se rompe un caño, no vendemos nuestra casa sino que lo arreglamos, en las empresas públicas debe imperar la misma lógica: mejorarlas corrigiendo sus errores para volverlas más eficientes y eficaces. ¡Fortalecer el Estado para liberar la nación!

Comisión Ejecutiva de SITEBA.